Jubilados, sapos y tritones

Que el título de este artículo no despiste a nadie. No es que me haya dado ahora por escribir fabulas y otras historias por el estilo; que todo tiene su explicación. Allá voy.

Hace unos días, un centenar o quizás algunos más, de jubilados, realizaron un corte de tráfico para protestar por la ridícula subida de las pensiones (0,25%) anunciada por el gobierno. La protesta tiene toda la justificación del mundo, aunque me temo que el resultado va a decepcionar tanto a los jubilados como a los que estamos en el banquillo a punto de saltar a jugar ese partido.

Claro que, como  sucede en cualquier corte de tráfico, el lio que se organizó a los pocos minutos fue de consideración. Coches que no dejaban de tocar el claxon; jubilados que se dirigían indignados a los conductores: “¡qué vosotros también teníais que estar aquí dando voces y luchando a nuestro lado en lugar de tocarnos...el pito!” – les gritaban  con toda la potencia que les daba la voz-. Total, que llegó la policía y comenzó a poner paz. Al rato ya todo se había acabado que duró aquello menos  que una promesa electoral. Los jubilados con el objetivo cumplido de hacerse notar; los conductores saliendo del atasco y los policías habiendo realizado con eficacia su trabajo.

Algunos de los participantes en la manifestación comentaban que en otros países se protege a los mayores, no se les amenaza con la policía y sus porras por cortar un rato el tráfico… Y yo les digo que es peor aún.

No salí de mi estupor cuando hace unos días leí que, desde el 15 de enero al día 15 de marzo, o sea, durante dos meses, los franceses de Saint Malo, pintoresca e histórica localidad de Bretaña situado al norte de Francia, mantendrían cortada una de sus vías de comunicación para que los sapos y los tritones puedan…¡copular a sus anchas! En serio. Como os digo, para que puedan procrear tranquilamente  ¡Dos meses la carretera cortada!

Se ve que a los viscosos animalitos les va eso de hacerlo sobre el asfalto. Igual así no se escurren. Uno se queda más de piedra que la fachada de la catedral, pero así son nuestros vecinos franceses. Por conservar sapos y tritones lo que haga falta.

Si en lugar de España estuviésemos en Francia, imagino que la situación sería distinta, o en caso contrario, los jubilados siempre podrán apelar a la filosofía de sapos y tritones y amenazar con darle al sexo desenfrenado en mitad de la calle. Aunque no sé yo si durante dos meses…

De modo que, queridos jubilados, ya lo saben, como estamos en Europa y las leyes nos amparan a todos, tomemos el ejemplo de los franceses y el próximo corte, todos a darle al sexo callejero.  Eso sí, habrá que disfrazarse de anfibio. Me pido de tritón…el sapo es menos estiloso.

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