Perlas para tres collares

Otra vez me ha sorprendido mi mujer contando hasta cien. Y mira que el médico me ha advertido que no es bueno para la tensión coger estos berrinches. Pues nada, uno que se deja llevar por esa materia roja que nos corre por las venas que se llama sangre. Pero es que no se puede aguantar.

Imagino que habrán oído/leído las declaraciones que se vienen realizando desde distintos estamentos del estado antes las protestas callejeras de los más mayores (la palabra jubilado pronto estará proscrita) por las miserables subidas de las pensiones.

Y, claro, resulta que al principio no nos han tenido en cuenta (y me incluyo en el colectivo porque uno es ya prejubilado) hasta que se han dado cuenta que somos viejos pero no tontos. ¿O es que ya se han olvidado que los que están en la calle son de la generación de los años 30, 40, 50, o sea, los de la lucha social y llevar el país sobre los hombros durante los últimos cuarenta o más años. Auténtico fajadores, o sea, gente, hombres y mujeres con dos…

Bueno a lo que voy sobre las recientes declaraciones. La primera fue mi paisana – ahí me duele- Celia Villalobos, quien se dejó de ir con que “hay pensionistas que están más tiempo cobrando la pensión que trabajando…”. ¿Y? No sé qué quiere insinuar la señora, pero le recuerdo que ella come de lo público desde el año 1.989 ,o antes; que cobra sueldos y complementos de quitar el hipo, que con 68 años que tiene aún no se ha jubilado y que, no sé por qué, intuyo que no tiene muchas pretensiones de hacerlo por el momento. Y es que hay trabajos que enganchan como la droga.

Después le siguió un compañero de su partido – que casualidad- , el chico este tan majo, Rafael Hernando, elegante y de verbo cuidado como el que más, quien dijo “En los últimos años los pensionistas españoles han ganado poder adquisitivo (¿?), y no ha sido precisamente el sector más perjudicado por la crisis...” “Nuestro sistema de pensiones es modélico para el resto de países”… O sea, que a qué puñetas viene tanta manifestación. Que nos quejamos de vicio. Viejos ingratos, eso es lo que somos, aunque muchos ayuden a sustentar con su mísera pensión, o no tan mísera, a sus hijos en paro.

Y para terminar, por ahora, estas magnificas intervenciones, va y nos sale el Gobernador del banco de España – sueldo de más de 186.000 euros anuales- y se despacha con lo siguiente: “Hay un alto porcentaje de jubilados que tienen vivienda en propiedad. Esto se debe tener en cuenta en los cálculos de pensiones y no se hace”… Toma del frasco. O sea, que los veinticinco años de media que nos hemos pasado pagando la hipoteca con sus bestiales intereses no cuentan. Y continúa: ·” Cuando se compra una casa en lugar de dedicar el dinero a abrir un plan de pensiones no actuamos como el resto de la mayoría de países europeos...” O sea, que según él, como tenemos una casa en propiedad, pues nada, que no nos paguen pensión y nos comemos a cachitos la casa. Magnifico. Y para terminar sus maravillosas y pedagógicas declaraciones dice que el problema es grave ya que la esperanza de vida continua aumentando y el sistema no soportará tanto jubilado. Pues nada, volvemos a construir hornos como hicieron los nazis y bajo la excusa de que nos van a rejuvenecer, que nos pongan en fila de a uno y vayamos pasando alegremente. Problema resuelto.

Ahí voy: Miren ustedes , señora Villalobos, señor Hernando – con perdón por lo de señor- y señor Linde – también mis disculpas por nombrarlo de esa manera- , les voy a explicar brevemente lo que hay que cambiar aquí.

España cuenta con el mayor número de políticos de la unión europea: 400.000 (datos de EL Economista, El Idealista, etc...). El país que nos sigue es Italia con...200.000 y la siempre puesta por ustedes como ejemplo, Alemania, 100.000, con casi el doble de habitantes que España. ¿Por qué no toman ejemplo de ellos? Un momento, hay más. Tenemos más concejales que cualquier país de nuestro entorno. Más de 5.000 – ¡¡¡cinco mil!!!- empresas públicas, entre estatales y autonómicas….

¿Continúo? No, mejor lo dejo. Ya mis palpitaciones se oyen en el salón y no quiero asustar a nadie.

De modo que si no nos van a subir las pensiones, al menos no nos anden tocando las narices que puestos a tener redaños, durmiendo, tenemos más que ustedes, y dejen de lanzar más perlas como las que he descrito. Se lo agradeceremos.

¡Hala! A hacer puñetas.

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